Bioimpresión 3D: La medicina personalizada del futuro

Bioimpresión 3D: La medicina personalizada del futuro

   
Ing. Oliver Ruiz de Grupo Molecular
   

Hace unos años fue bastante famoso un comercial donde una persona tiene gripe y su solución es cambiar su nariz irritada por una completamente nueva, daba risa ver eso porque estaba muy alejado de la realidad. Hoy en día no es tan fácil como en el comercial, sin embargo, para personas que lamentablemente nacieron con una nariz deformada o sufrieron algún daño, ya es posible crear una nariz personalizada completamente compatible gracias a la bioimpresión 3D que ha llegado a marcar una nueva era en la medicina. La bioimpresión ayuda a mejorar el sistema, ya no debemos adaptar al paciente a la solución, ahora la solución es adaptada a las necesidades del paciente.

Por lo general uno piensa que la bioimpresión 3D es imprimir órganos artificiales, pero esto es causado por notas amarillistas que solo causan desinformación. Se puede imprimir la estructura de cualquier órgano mediante esta herramienta, no obstante, eso no quiere decir que sea funcional. Se está trabajando en la impresión de órganos totalmente funcionales, aunque hay que admitir que aún queda un largo camino por recorrer. Actualmente órganos como el estómago y la vejiga que su función es retener líquidos es posible realizarlos y trasplantarlos sin problema.

¿Cómo funciona?

La bioimpresión 3D al igual que la impresión 3D consiste en imprimir un modelo tridimensional capa a capa, a diferencia de los plásticos como PLA, ABS, etc. utilizados en una impresora 3D común las bioimpresoras funcionan con algo llamado biotinta que es creada a partir de las células madre del paciente y se prepara en un laboratorio para que la biotinta tenga la cantidad necesaria de células del paciente para que el tejido u órgano a imprimir adquiera las propiedades correspondientes. Es decir, si quisiéramos imprimir una oreja, lo primero es crear un modelo tridimensional que coincida con estructura de la otra oreja del paciente o en su defecto que sea estéticamente correcta cuidando que coincida con la superficie donde se implantará. Para ello se extraen células madre del paciente y células directamente de la oreja, con el fin de adquirir las células del cartílago y piel necesarias para que las células madre extraídas del paciente puedan desarrollarse como las células que contienen las características de una oreja madura.

Podemos decir que lo anterior mencionado son los ingredientes de nuestra biotinta, después se carga la bioimpresora con la biotinta y comenzamos a imprimir capa a capa nuestro modelo tridimensional. Al pasar las horas y tener nuestro modelo impreso. Se puede ver que es prácticamente transparente, porque a pesar de tener células madre no está lista. La oreja se deja incubando en un ambiente controlado siempre hidratándola y agregando nutrientes que ayuden a la proliferación celular, después de unas tres semanas la oreja ya debería tener su consistencia y pigmentación, lo que indica que está lista para ser implantada en el paciente. El riesgo de que el cuerpo rechace la oreja es muy pequeño porque está hecha con las mismas células del paciente lo que también permite que le crezcan pequeños vasos sanguíneos y mantener oxigenada la oreja implantada.

¿A qué se le llama medicina personalizada?

Cuando hablamos de medicina personalizada nos referimos a que en el caso de un implante ya no es buscar un donador compatible, ahora con las mismas células del paciente se realiza el tejido a implantar y no solo se utiliza para tejidos y órganos, también es utilizado para crear medicamentos. Podría pensarse que es más barato acudir a la farmacia y comprar la medicina que venden a un precio muy accesible, pero la bioimpresion pretende crear pastillas que contengan la dosis exacta del día entero que necesita el paciente de todos y cada uno de los medicamentos que fueron determinados por su médico. Esto ayuda mucho a las personas de la tercera edad y a pacientes que sufren algún tipo de demencia como el Alzheimer que olvidan fácilmente los horarios en los que deben tomar los medicamentos, sin mencionar la gran cantidad de distintos medicamentos que ellos requieren, de esta manera la biompresión de medicamentos permite unificar los medicamentos que necesita cada paciente y solo realizar una toma por día.  

Además de todo lo mencionado, otra manera en la que funciona la medicina personalizada es la réplica de órganos con patologías, es decir, si una persona tiene un tumor cancerígeno no operable se pueden sacar unas réplicas tridimensionales a partir de tomografías y resonancia magnética. De esta manera se logra imprimir exactamente el mismo órgano a partir de células del paciente al igual que el mismo tumor con células cancerígenas del mismo tumor del paciente y se pueden realizar pruebas con los diferentes medicamentos en las distintas replicas para determinar cuál medicamento es el que le funcionará mejor sin arriesgar la vida de la persona ni afectar su calidad de vida.

Otra manera de aprovechar estas réplicas en caso de que el tumor fuera operable, es proporcionar las ya mencionadas bioréplicas a el cirujano encargado de la extirpación tumoral, para que pueda practicar la cirugía la cantidad de veces necesaria para que no existan complicaciones durante la cirugía en el paciente y saber exactamente paso a paso lo mejor para realizar la cirugía lo más rápido y seguro posible o simplemente para determinar si ésta no es operable. Gracias a ello podemos hacer que el paciente se sienta más seguro de escuchar que su médico no solo ha realizado esa cirugía muchas veces, sino, afirmar que realizó la cirugía con el órgano afectado del propio paciente repetidas ocasiones. Por estas razones es que me gusta considerar la bioimpresión 3D como la medicina personalizada del futuro. Esperemos que pronto esto se vuelva tan accesible hasta ser un procedimiento que pueda beneficiar a todos los pacientes y no solo un ser un método experimental.